siete consejos para un abogado análogo

Siete consejos para un abogado análogo en la era digital

Siete consejos para un abogado análogo en la era digital, que le permitirán desarrollar una mejor función en la actualidad.

El mundo en que fueron criados, educados y empleados la mayoría de personas nacidas a mediados de los 1970s, e incluso en los 1980s, es completamente diferente a la actual era digital. Se podría decir que estas personas hablan un idioma “análogo”, y que los jóvenes abogados hablan un idioma “digital”. Así, pues, resulta un poco difícil para las personas de la era análoga hablar el idioma digital con fluidez, como es difícil para los adultos aprender un idioma extranjero. Pero es de suma importancia saber hablar lo suficiente como para entender lo que sucede, y aún más importante, para ser entendido. Esta es una de las razones por las que podría parecer que algunas firmas de abogados se resisten a la tecnología y la innovación: porque aún son controladas por abogados de la era análoga.

Veamos los consejos:

  1. Aceptar que no puedes evitar los cambios que trae la tecnología.

Tienes que lidiar con eso. Los cambios en los últimos 25 años han sido tremendos, y el ritmo de cambio seguirá acelerando. La realidad es que los cambios tecnológicos pueden mejorar el ejercicio del Derecho y hacerte la vida mucho más sencilla, pero el cambio nunca es fácil y siempre trae inconvenientes. Si no quieres lidiar con esto, permítele a alguien que sí pueda. Puede sonar duro, pero para que una firma sobreviva, las viejas mentalidades deben ser cuestionadas y actualizadas.

  1. Haz que el cumplimiento sea obligatorio.

Las oficinas por lo regular tienen protocolos para el uso de las cosas como documentos o sistemas informáticos para abogados. Haz que esos protocolos se cumplan para todos, incluso para los abogados principales, que usualmente prefieren hacer algunas cosas de otra manera. El no cumplimiento trae confusión y altos riesgos, además impacta la moral en la oficina. Por doloroso que pueda ser, le estás haciendo un favor a tus abogados más antiguos al obligarlos a aprender y utilizar un sistema informático para su firma.

  1. Aprende lo que no sabes.

Si eres abogado, es probable que tengas un ego saludable. Especialmente si eres un socio mayoritario (senior) o manejas una firma de abogados. Admitir ignorancia no es cosa fácil. Detestamos tener que admitirlo, pero el hecho es que nuestro conocimiento es limitado en muchas cosas, y la tecnología es una de esas cosas más importantes. Si no apreciamos el hecho de que no somos expertos, no solo frustraremos a aquellos que trabajan con nosotros que sí entienden de tecnología, sino que también ponemos nuestra práctica en un grave riesgo. En resumen, como dice el actor Clint Eastwood en una de sus películas: un hombre tiene que saber sus limitaciones. Si no conocemos nuestras limitaciones, somos un peligro para los demás y para nosotros mismos.

  1. Pide ayuda.

Tomando en cuenta el primer punto, necesitamos auxiliarnos de la experiencia de otras personas. Esto podría ser de consultores y proveedores de la tecnología de la información (o informática). Casi todas las firmas tienen estos servicios y son importantes, pero a lo que realmente nos referimos es a las personas que nos rodean. No necesitas a un consultor para que te enseñe a usar una impresora, tu secretaria puede hacerlo. Sea lo que fuere, las personas que están del otro lado de tu puerta probablemente sepan más que tú y están dispuestas a ayudar. Es probable que luego se rían de tu ignorancia cuando estén con sus amigos, pero si tu ego no te permite soportar eso, entonces es mejor que te retires o te dediques a otra cosa para vivir.

  1. Descubre lo que realmente necesitas saber cómo hacer.

La práctica del Derecho debe ser eficiente. No somos diferentes a ningún otro tipo de negocios en ese sentido, y las consecuencias de la ineficiencia suelen ser duras. Para ser eficiente como abogado, no puedes hacer todo tú solo (al menos si tienes una agenda ocupada). Necesitas una división racional del trabajo. La eficiencia no es solo para los abogados. Todo el mundo necesita ser tan eficiente como pueda. Si una tarea es algo que ocurre de manera regular, como imprimir un documento o enviar un correo electrónico, tiene sentido que el abogado sea capaz de hacerlo por sí solo.

  1. Descubre lo que realmente no necesitas saber cómo hacer.

Esta es la otra cara del punto número tres. No podemos hacer todo, así que no tiene sentido hacer las cosas que otra persona puede hacer más rápido y mejor. La línea entre lo que necesitas y no necesitas saber cómo hacer es delgada, y puede variar dependiendo del abogado. Deja que otras personas que son más expertas en ciertas áreas hagan parte del trabajo por ti.

  1. Aprende a hacer cosas nuevas cosas.

Y hazlo de manera frecuente. Esto requiere de un esfuerzo extra y salir de tu zona de confort. A la mayoría de nosotros nos gusta mucho estar en nuestra zona de confort, por ende, salir de ella no resulta fácil. Ya sea aprender a trabajar con algún nuevo sistema informático para abogados en una firma, o utilizar una aplicación móvil que facilite la vida del abogado, debemos aprender algo nuevo de manera constante.

Finalmente, un consejo para los abogados jóvenes y de la era digital sería: recuerda que todos compartimos la misma meta. Queremos hacer un buen trabajo para nuestros clientes y vivir decentemente de esto. Que algunas personas no estén al ritmo de los avances tecnológicos no lo hace un estúpido, y es injusto pensar que lo es.

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Fuente: Law Practice Today. [Traducido por AbogaDom]
Imagen: Pixabay.

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